miércoles, 3 de junio de 2015

Envases inteligentes

fuente: cocinascentrales.com

Los envases han sufrido un importante desarrollo a lo largo del tiempo gracias a la investigación. En la actualidad, los envases no sólo se encargan de contener los alimentos, sino que se comunican con los consumidores para, por ejemplo, informarles sobre el estado del alimento o sobre si ha alcanzado su estado ideal para ser consumido.


Es bien sabido que las principales funciones de los envases alimentarios es preservar al máximo la calidad del producto, manteniendo unas condiciones que minimicen las alteraciones químicas, bioquímicas y microbiológicas. Los envases convencionales tienen cuatro funciones básicas: contener, proteger, comunicar/informar, y conveniencia de uso, existiendo una mínima interacción entre el envase y su contenido durante las etapas de almacenamiento y distribución. La mejora en la calidad y seguridad, el incremento de la vida útil, así como los alimentos prácticos de consumir, son demandas actuales de los consumidores, cuya opinión acerca de la adición de conservantes u otro tipo de aditivos directamente sobre los alimentos, se ha intensificado en la última década. 

Debido a ello existe una continua necesidad de mejora de las propiedades intrínsecas de los envases. En este marco, una variedad de tecnologías de envases activos e inteligentes se 
han desarrollado para proporcionar una mejor calidad y alimentos sanos y seguros, extendiendo su vida útil y proporcionando una mayor y mejor información a los consumidores sobre el estado final del producto. El envasado activo se define como un sistema destinado a “controlar” los factores responsables de la alteración del producto envasado. Estos envases implican interacciones entre el envase o sus componentes y los alimentos o la atmósfera interior pudiéndose utilizar para ello diversos mecanismos, siendo una de las vías principales el control de la composición de gases y vapores que están en contacto con el alimento. 

Así mismo, envasado inteligente se define como un sistema capaz de monitorizar y comunicar información útil de lo que le ocurre al producto durante toda la cadena de suministro mediante la incorporación de un elemento de respuesta que informa de manera “activa” sobre el posible mal estado del producto, su historia térmica, puede dar información para ser localizado en la cadena de suministro, e incluso, puede permitir conocer las incidencias a las que ha estado sometido durante su transporte y almacenamiento. Los sistemas absorbedores de oxígeno, sistemas de liberación / absorción de dióxido de carbono, y films antimicrobianos son tecnologías usadas en los envases activos que alcanzan buenos resultados en cuanto a la mejora de la calidad del producto así como en el aumento de su vida útil, siendo además tecnologías con buenas perspectivas de futuro. 

En cuanto al envase inteligente, son muchas las diferentes vertientes y posibilidades que ofrece, desde el uso de las etiquetas RFID hasta los indicadores que a través de un cambio de color informan en tiempo real del estado en el que se encuentra el producto. Pero la necesidad de diferenciación en el mercado y la inquietud del propio que consumidor, que cada vez es más exigente y demanda más seguridad, han impulsado la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías aplicables al envase con el fin de convertirlo en un medio de comunicación veraz y efectivo. Dentro de las tendencias actuales, podemos destacar el desarrollo de tecnologías como la impresión de elementos electrónicos a través de tintas conductivas. La introducción de esta tecnología permitirá desarrollar potentes y llamativos dispositivos comunicativos, como en el caso de los llamados papeles interactivos. 

Otra aplicación de esta tecnología es la posibilidad de imprimir displays en el envase, lo que ofrece multitud de posibilidades, desde la introducción de juegos interactivos para niños con el objetivo de llamar su atención (por ejemplo, en los envases de cereales), hasta películas que nos explicarán las ventajas o desventajas del producto o nos informarán de sus características. Estas nuevas tecnologías aplicadas al envase permiten un sinfín de posibilidades, aunque su implantación está sujeta al valor de las materias primas base para su fabricación y de los procesos de integración en el propio envase. Además, aunque hace tiempo que se utilizan en países como Japón, Estados Unidos o Australia, actualmente en Europa se están empezando a adaptar aunque apenas una pequeña parte de estos sistemas está en desarrollo y aplicación debido a las restricciones de las reglamentaciones europeas para materiales de envasado en contacto directo con los alimentos. Esta evolución del sistema de envase permitirá registros de información importantes tanto para el consumidor como para la propia empresa usuaria, que podrá identificar aquellos puntos críticos durante el transporte, la distribución y el almacenaje de su producto.

Por otro lado, algunos investigadores afirman que el desarrollo de elementos comunicativos que monitoricen o controlen la calidad o las características organolépticas de los productos alimentarios es una nueva corriente que actualmente se encuentra en fase de estudio y desarrollo. Existen además diversas líneas de investigación abiertas tanto en la búsqueda de nuevos compuestos y aditivos que pueden ser usados en los envases, como en la elucidación de diferentes mecanismos que puedan ser empleados para diversas aplicaciones. Con todo este desarrollo se espera que los envases activos e inteligentes puedan ser aceptados comercialmente y que se establezcan normas para la regulación de su uso, proporcionando beneficios a la conservación, la seguridad y la calidad de una gran variedad de alimentos